Dejad en paz a mis amigos de una puta vez

Buenos días,

 

Tengo muchos amigos y todos muy buenos y me quieren. A decir verdad no sé por qué, pero sé que es así. Todos ellos tienen nombres y apellidos. Pertenecen al reino de los animales, familia homínidos, género y especie Homo Sapiens.

 

Yo nunca me presenté ante ellos diciendo hola soy Miguel Mejías y soy heterosexual, porque a mí las mujeres me vuelven loco, qué por otra parte es cierto. Interesadas mantengan mi contacto, por favor. Y sin embargo nuestras relaciones, las de mis amistades y yo, se desarrolló de una forma natural y sana. Con altos y bajos como no podría ser de otro modo pero siempre a mejor. Tengo amistades en diferentes partes del mundo, pero sobre todo en España y Alemania.

 

Todos ellos guardan un nexo común conmigo. Ser feliz y dejar libertad para que los demás sean felices igualmente. Para mí significan mucho porque me ofrecen más de lo que yo les puedo dar. A veces soy muy egoísta con ellos. Lo siento chicos.

 

A través de ellos, descubrí que hay personas en este mundo que son capaces de proyectar un arcoíris a los demás. Que al pasar la luz blanca por entre sus almas, ésta se torna en un bonito espectáculo de colores de paz, felicidad y armonía. En el que viven y dejan vivir. Que sienten, aman, lloran, cantan, ríen, se desesperan, besan, odian, piden calma, son fuertes y débiles. Son iguales , no hay diferencias, y se acercan a ti porque tú eres importante para ellos.

 

Antes tenía la posición de pasar de los atacantes, ya que pensaba que la indiferencia era bastante. Indiferencia a las malas personas que no saben entender que en el mundo somos muchos y todos diferentes, pero que todos sentimos casi de la misma forma. Queremos amar y ser amados. Pero no, ya me estoy empezando a cansar, hartar, molestar de tanto fobogilipollas que hay en este mundo, ocupe el estamento que ocupe. Y hoy soy yo el que pasa al ataque. Porque hay claro está, estamentos y estamento. No es lo mismo que sea yo el que te diga a la cara que eres un Cara de Papa Pelá, a que te lo diga un colectivo con el poder Greyskull o vete tú a saber qué.

 

Veréis, yo he tenido una educación católica, y en verdad a mucha honra porque viene de quién más me aman en mi vida. Pero eso no me ha reprimido en pensar sobre el mundo que nos rodea y ser crítico con él. Reconozco, per se, mi falta de fiabilidad para el análisis. Pero aún así lo intento.

 

Llegado este momento de la perorata, que no sermón, os comento una cosa que aprendí en dicha infancia y con dicha educación. Aprendí que los diez mandamientos se resumían en la bella frase de “amaos los unos a los otros como yo os he amado” por Jesucristo.

 

Esto va dirigido a todo el mundo, pero en especial, a aquellos que se quieren apoderar del lenguaje y su vocabulario como excusa (por cierto el lenguaje pertenece al pueblo y a su uso), aquellos que no entienden la vida desde la libertad al prójimo, a todos aquellos a los que la envidia de que otros sean más felices que ellos les mata, a todo aquellos que van “a Dios rogando y con el mazo dando”, a todos aquellos que no pueden amar porque con las barbas llenas de babas sólo ven niños desnudos. A todos los Fariseos, falsos inmaculados, Judas Tadeos, a todos aquellos que practican la homofobia como último credo; os digo que no sois ni seres humanos, ni de la familia homínidos, ni del género-especie Homo Sapiens, ni ná de ná. No sois más que fobogilipollas, bestias inmundas incivilizadas. Malos. Sois muy malos. Dejad en paz a mis amigos de una puta vez.

 

Al confesionario todos!!!

 

Miguel Mejías Segura.

 

PD: Quiero a todos mis amigos, por lo que me dais, y no por con quién os besáis.

Ganas de veros

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