Diese strahlende Augen

Allí estabas tan inocente. Vestida tú, con tus colores preferidos haciendo juego con el Strahlung de tus ojos. Aplicada tú siempre. Concentrada en las preguntas de tus alumnos. Tus ojitos cubiertos de ese brillo que abraza la espontánea sonrisa de quien los mira. Al escuchar mi pregunta, que entre la broma y el nervio saltó entrecortada de mi, alzaste la cabeza y me atravesaste con tu alegría. Haciendo gala a tu nombre. Tus ojos lanzan saetas de luz azul cristalinos que paralizan el movimiento, el tiempo. Así lo interpreté yo. Me abrazaste y me diste las gracias por las flores y por la graciosa carta. ¿Quién dijo que la felicidad no existe? Y si no existe, se siente. Diese strahlende Augen te hacen sentir felicidad. A tí la arquera. Danke.

Miguel Mejías Segura

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