¡Quiero ponerte los cuernos!

-Por fin podemos tener todo lo que siempre hemos soñado. Todo ese dinero que nos ha tocado por fin amor, por fin.

 -Esto debe cambiar.  Este aburrimiento me aburre. Y así no encuentro respiro y estas paredes cada día se aproximan más las unas a las otras y yo siempre me veo en el medio, mediocre, y por más que alargo mis brazos el aire se vuelve más anóxico y mi piel se me vuelve cianótica, y mi lengua se hincha de no hablar más que siempre lo mismo y mis orejas se vuelven flácidas de no es cuchar más que siempre lo mismo. Y las ganas se me vuelven tediosas. No aguanto más. Esta atmósfera picapedestre que huele a escamas del pasado… no la aguanto más. Aire de nuevas artes es lo que quiero.

 -Pero ahora…con todo esto… podemos ser tan felices.

-¿Felicidad por un puñado de dólares? No es lo que mi alma le dicta a mi cabeza.  Necesito nuevas aventuras. Quererte, te quiero, te amo con toda mi alma…pero me gustaría conocer a otros hombres. Sinceramente es lo que quiero. Realmente lo que quiero es ponerte los cuernos. Ahora con todo ese dinero, podemos tener el tiempo. Y con ese tiempo podemos vivir nuevas vidas, tú y yo. Crecer, aprender, reconstruirnos, realimentarnos, de una nueva piel a otra piel cada día pero con el mismo olor. Imagínate, poder aprender tanto cada día que seamos cada día tan diferentes que podré ponterte los cuernos por fín, pero contigo, con tu olor.

 -No te entiendo. ¿Me quieres o no me quieres, Margarita?

 -Escucha lo siguiente… Aventuras, de aquí para allá. ¿Qué te parece? Podemos aprender a pintar, e irnos a la Costa Azul. Tú y yo podemos bucear entre los pinceles del pasado de Picasso y sus coetáneos. Nos pintaremos un futuro nuevo. Yo haré el amor con ese otro tú pero contigo. O podemos ser escritores, tú poeta y yo de novela coqueta. Cada palabra nueva, una nueva historia, entre tú y yo. ¿Te imaginas, no hay límites para amarnos? O… Piratas salvajes de mar bravía dueños de los mares. O concubina de tu corte. O… ¿qué te parece esto?… Helena de tu Troya, Hipatia de tu Alejandría, la nueva Nefertiti, la nueva Cleopatra, y tú mi Marco Antonio, mi Alejandro Magno. Tú serás El Merlín de mis juegos mágicos ¿por qué no?, o yo tu Mosquetera guerrera, o tu Geischa del nuevo Imperio del Sol Naciente. Tú serás el nuevo Lawrence de Arabia y yo una mora de tus embrujos morunos. Podemos ser los nuevos Cheffs del Burj Al Arab de Dubai. Te imaginas entre plato y plato, los nuevos besos que nos daríamos. O lo nuevos inquilinos del Taj Mahal, yo con esos bonitos vestidos, de seda tipo Kurti y de colores vivos. O podemos pertenecer a una de esas mil y una noches y volar en una alfombra mágica.  O ser los dueños de un modesto velero y atracar en Ámsterdam y descubrir los juegos del impresionismo. Por las noches podemos ser los inquilinos de un faro del norte y por el día los dueños de un molino con el mejor horno de leña del mundo. Haremos y venderemos nuestros propios panes, jugaremos con nuestras harinas de noche y de día. O ser Zahres en Rusia, o formar parte de la Revolución Bolchevique, o de la Revolución de las Rosas, o ser espeleologos y buscar los centros del mundo cual Julio Verne. O podemos ir a la Grecia Mitológica y resolver el Dédalo de Minos y al día siguiente podemos volar como Ícaro. O pertencer al realismo de Madam Bovary. O aprender a montar a caballo y ser los mejores ginetes de William Wallace. O tú puedes ser director de orquesta y yo cantante lírica. O Astrónomo y astronauta y descubrír nuevos planetas. O joyeros y yo tu gema. O ser científicos y descubrir nuevas especies en las Fosas Marianas. Podemos ser y aprender todo lo que queramos.

-Pero cojámonos bien cogidos y avancemos por el mundo de la pasión, las palabras, el arte, la geografía, la naturaleza, la historia, la filosofía, las ciencias, y las religiones, y que de ese hiperbólico camino de aprender no nos cansemos…nunca. Y no me hables de coches, cocinas, ni baldosas sosas. Háblame de aprender, de transformarnos, de crecer cada día y así te amaré cada día a tu otro nuevo tú. Porque te quiero tanto, que quiero ponerte lo cuernos cada día, pero solo contigo.

-Es así como abrieron su libro del amor, lo empezaron a escribir y nunca lo cerraron. Ella le puso los cuernos todos los días, pero con él.

 Miguel Mejías Segura.

2 comentarios en “¡Quiero ponerte los cuernos!

  1. Jolin Miguel, qué cosa más bonita. ¡Me encanta! ¿Qué quieres que te diga? Cada cosa tuya que leo me gusta más y más, y ésta desde luego, está inspirada, pues se rezuma amor por todas partes. Un beso, un rayito de sol, y unas décimitas de calor desde Sevilla 🙂

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