A Irina

El amar al prójimo desmembrado,
es tu guerra aunque sea cabeza abajo.
Te ofreces sin ocultar tus mil aristas,
esa es tu alma envuelta en capa de artista.

Paseo por tus lagos y tus ríos
y por tus veredas que son mis atajos.
Tus cantos arriban desde tus labios,
en sedosa alfombra alada con brío.
Relatas más de tres mil y una noche,
tus encantos me acercan al mutismo
hipnotizado como el tonto del bote.
Quédate aquí cerca, y ahora mismo.

Tu nombre, viene de la antigua Grecia,
que a la paz me transporta con violencia.
Vuelo con tu verbo tenaz y manso,
ardo en tus labios con sabor a especias.

Saltan traviesos casi sin descanso
mis besos sobre tu barniz, tu esencia;
óleo de coco y miel y tacto raso
¡ese frescor! ¡Qué nunca se te disuelva!

Río con tu juguetona madurez,
y nado en tu mirada de aguas dulces,
y me quedo temblando como un peluche.

Ahora me sabes a manzana y nuez,
¿Seguir contigo y conocer nuevas urbes?,
¡quiero!, porque nada de ti me aburre.

Miguel Mejías Segura.

Un comentario en “A Irina

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s