Ayer me cogí de la mano

Ayer me cogí de la mano,
porque me echaba de menos.
Me tenía perdido entre los granos
de arena de ese reloj que siempre vuelco
entre mi pasado y mi futuro.
Arena que corre diabólicamente,
por el tan cada día más ancho
centro de su hipérbole,
que definen sus sombras.

Y de tanto volcar y volcar me disocié
entre mi pasado y mi futuro. Y mi cuerpo
dejó escapar mi alma y mi alma mi mente.
Y mi ente perdiose en el tiempo, desorientada,
sin la rosa de su viento. ¡Cuánto desorden!

Me pregunté qué es eso del Presente,
si yo siempre quise ir al abordaje,
pirateando segundos y vaciando botellas de Ron,
de los tiempos añejos.

Ayer me eché de menos y viéndote
Primavera, comprendí que no hay,
tan insigne empresa, que merezca la pena,
perderme de mí ni de tus velas.

Desvelado el misterio, paré el tiempo,
y hablando conmigo, me uní un poco,
y salimos contentos.

Me cogí de la mano, porque
me echaba de menos.

Miguel Mejías Segura

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