Escapismo de una bestia

Han pasado ya más de varios días,
y la mentira con desgracia anida y se acomoda
en la sala de estar de la caja torácica.

A la mentira se le adhieren otras capas,
que caen como si no pasara nada.
Sin pasar por la Sala de lo Penal.

El día a día la lleva al estercolero,
ese sitio que no vemos y que sin recelo,
llamamos olvido o falta de recuerdo.
Anaquel para la familia y los amigos.

Le salen costras que la disfrazan
con trajes de la nada y…
caretas sin rostros,
de otras cosas;
de casi amebas.

Lo peor de todo son los espejos de la noche,
que te miran y tú los miras
y el pecho se hace plomo, y los brazos alas de cera
y las piernas grilletes y la cabeza tu presa.

Y piensas…

Ese impune mimetismo aligera el paso firme
hacia la falta de luz de los codos del túnel.
De esté dédalo ni un Minotauro te libera.

Putrefacción lenta que necrosa tejidos
y que a no verla se acostumbra la inconciencia,
porque nació de otro laberinto,
escapismo de otra bestia.

Miguel Mejías Seguravido

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s