Y me dije…

Párate en tu cada vez más acelerado tiempo
estrecha fuerte el centro de tu reloj de arena
y acércate hacia donde están tus razones,
dedicándole una mirada a tus otros amores.

Aumenta tus cariños sin que sean caterva,
no des más vueltas a tu rosa de los vientos,
y dirige tu mirada al verde, gris, azul, mar y cielo
allí donde tejen columnas milenarias los vencejos,
canturrea entre olivos el zorzal su cálido invierno,
pacen musculados ovinos bravos frunciendo el cejo,
el trigo ve pasar el faisán y se hace tierno
y el girasol que de tanto girar se dobla el cuello.

Párate en tu acelerado tiempo
y estrecha de una santa vez tu reloj de arena
mirando hacia donde se coció tu niñez a fuego lento
que te dio los mimbres de tu madurez nada serena.
Y recórrete de nuevo el sur en su detenida Semana Grande
por sus fenicias, recónditas, visigodas, árabes y romanas calles.

Y eso hice.

Miguel Mejías Segura

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