Conversando con la luna.

Era muy de noche y pausa,
y las máquinas se acompasaron
en sus ritmos,
como dándose la venia,
como dos bailarinas del lago de los cisnes
que no se quieren molestar.
Sin autoridad.

Durante la noche,
otras clases de hombres y mujeres,
como células que no son,
ni neuronas, ni musculares,
hacen su desempeño,
para que al día siguiente,
otras clases de hombres y mujeres,
como células, que son
neuronas o musculares,
salgan a la calle,
y al beber una copa de vino,
se hagan los importantes.

Al darme cuenta que estaba
hablando con la luna llena,
que se intentaba dar paso
por entre las fibrosas nubes
le pregunté más, por estos,
otros hombres y
por estas otras mujeres.

Miguel Mejías Segura

4 comentarios en “Conversando con la luna.

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