Casi una pieza de museo…(1)

Casi una pieza de museo cubierta por el alquitrán pegajoso del paso de los años. Al final de su laberinto, madeja que ha sido reliada por aquellas otras historias que sumaron menos de lo que debían, pero añadieron peso al pozo de los olvidos.

Entre los dedos de una mano, lo de siempre. El encendedor de los miles de chasquidos en la otra. Ya ni siquiera la distingue de la otra mano. A pesar de la injuriosa costumbre, otra vez temblorosa. Esa meliflua rabia entrando y dando esa otra vida; matando.

Allí lo volvió a ver. Era como un padre que nunca lo fue. Riéndose sórdamente. Mientras, rota la bailarina de su joyero abierto, lo dejaba ver. El primer paso a los sueños nunca jamás cumplidos. Era casi una pieza de museo. Su única pieza.

Miguel Mejías Segura

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