El impulso

Y todo empezó por un impulso.  Quiso huir de su estrechez, de su guerra, de su hambre, y de lo demás también. Salió de su cascarón. Oteó unos centímetros más allá de sus fosas nasales. Siguiendo un programa predeterminado se fue adentrando en esos otros nuevos medios. Dio unos primeros pasos, y luego otros y sin pensarlo, lo hizo. .. Se fue al peligro del mar adentro, sin saber muy bien qué le esperaba. Como el Salmón cuando cambia el agua dulce por el agua salada, esta tortuga boba, no pudo hacer otra cosa que lo que su genética le dictaba. Y es que cada uno tiene la suya y todos buscan lo mismo. Lo que ella, yo y tú necesitas.

Miguel Mejías Segura

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