Tu linterna sigue iluminando

Una llamada. Una frase que no hubiera querido escuchar. Y de repente, una escena de mi preadolescencia la volví a vivir como de nuevo.  Un pensamiento me inundó cada neurona; y el alma se me precipitó a las catacumbas del subsuelo. Allí donde se almacenan para siempre y de forma ordenada las tristezas que más duelen y las cubrimos con sábanas de lino.

Tendría yo por aquellos tiempos unos 11 años y los Reyes Magos me trajeron un bote de colonia para chico. Mi primer bote de colonia. La caja verde con los ribetes y las letras en blanco. Benetton. Años más tardes pasaron a ser de Massimo Dutti. Pero esos Reyes Magos venían desde la misma puerta. Con esa misma ilusión cruzo el umbral de esa puerta. Y un sonoro Miguelito me devuelve cada vez la niñez que dejé correteando por esa casa.

A los pocos minutos me volví a ver, esta vez con unos 7 años montando mi excalectric que los magníficos Reyes Magos me trajeron. ¡Qué ilusión! Era en forma de 8 con un Ford Racing y un Porsche 959 con tracción a las cuatro ruedas movidos por un motor de doble eje. No faltó ni que pasaran unas horas. Desde el otro lado de la puerta entraron ellos llenos con más pistas y más coches. Uno de ellos lo recuerdo claramente. Un Lotus de seis ruedas que volaba.

Y a partir de ahí miles de escenas más salieron de paseo. No supe, ni pude, ni quise detener a los miles de caballos que galopaban por mi cabeza de una neurona a otra. Mi comunión y el Ford Escort rojo que os había tocado en un sorteo. Unos juguetitos de metal que hacía el que para mí era entonces “el abuelo de Virginia”. La Nani, a la que me encantaba hacer rabiar, la pobre…era verme y me ladraba como si viera al mismismo diablo perruno. Y las borriquitas…esto no hace falta explicarlo; como decía Lope de Vega con respecto al amor “quien lo probó, lo sabe” Y Ferias…muchas ferias. ¡Ay eso bailes por Sevillanas!… que no daría yo por empezar de nuevo. Muchos abrazos, y muchos besos, y muchos regalos y muchas risas. Y un tío muy Grande vestido de árabe con una linterna que se quedará para siempre merodeando entre los pensamientos que me provocan las risas a carcajadas, y unas plumas a lo María Jiménez.  Y cómo no voy a olvidarlo. 50 Euros en el bolsillo y un adiós amargo un 16 de febrero hace ya justo 10 años. Una frase, que ahora suena a mentira de la mala. Pepita, no te preocupes, si esto va a estar siempre igual. Todo seguirá siempre igual. Volveré siempre.

Qué suerte he tenido. ¡Pero qué gran puñetera Suerte! De haber nacido y de haberme criado entre una familia tan numerosa como generosa que es la planta del quinto de León XIII Nº12. Me he criado rodeado de tanta buena gente, de tanto buen referente. Gente trabajadora, responsable, cariñosa, dadivosa, divertida… Sois extraordinarios. Si hay algo que me hace feliz es saber que Irina os ha conocido a todos. Porque trasladar todo esto vivido a terceros se me antoja una empresa más que imposible.

Carlos, este último año no os he podido ir a ver, espero que me perdones. Y ahora me entero que te has ido. Y no sé que decir. Ahora no sé como voy a volver. Cómo voy a volver a pasar por ese umbral de tu casa que yo siento tan mía. Carlos el tintero se me está agotando. Y estas últimas palabras se escriben con una tinta ya muy translucida y salada.

Salgo al balcón, el cielo de Friburgo me saluda libre de nubes. Se ven las estrellas. Una de ella es titilante. Quiero pensar que es tu linterna. Estoy seguro. Es tu linterna que siempre brilla, que siempre ilumina. Eres tú.

Os quiero mucho.

Miguel Mejías Segura.

Miguel Mejías Segura.

4 comentarios en “Tu linterna sigue iluminando

  1. Hola Miguel cuánto me alegro de que hayas tenido ,como bien dices,esa puñetera suerte de haberte criado y vivido tu niñez y juventud rodeado de tan buenas personas que han llegado a ser una familia para tí y con las que hoy acercas a tu corazón esos hermosos recuerdos de niñez y juventud.Hoy sientes dolor por la ida de Carlos pero siempre llevarás contigo los buenos momentos vividos con él y su familia y cada vez que lo recuerdes será como algo muy tuyo de lo que nadie te podrá despojar.La vida nos va arrebatando a todos seres muy queridos pero lo importante es haber compartido con ellos momentos de amor que hoy llenan nuestro corazón.Me uno a tu dolor y te felicito pues , una vez más, has sido capaz de compartir con tu pluma unos sentimientos tan humanos y hermosos con todos los que seguimos tu blog.Un abrazo.

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    1. Gracias Lola. Sí, como dices es duro enfrentarse a la muerte de los seres queridos. En este sentido aprendí mucho de las lecturas de Miguel Delibes padre. A ver si recupero un poco de tranquilidad y empiezo a escribir otro tipo de textos que sean algo diferentes. Estos textos me dejan muy vacíos luego, pero tengo la necesidad de escribirlos porque es comonuna terapia para mí. Muchas gracias Lola por leerme. Te lo agradezco mucho. Un abrazo fuerte

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